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En nuestra anterior publicación sobre operantes verbales os explicamos las ecoicas. Hoy continuamos nuestro bloque de conducta verbal para hablar de otra operante elemental: el mando. 

Para conocer o identificar cualquier tipo de operante verbal, necesitamos conocer las clases de variables de las cuales la respuesta es función (Skinner, 1957). 

Mandos

Skinner (1957) definió el mando como <<una operante verbal en la que la respuesta es reforzada por una consecuencia característica y, por lo tanto, está bajo control funcional de condiciones relevanes de privación o estimulación aversiva>>.

Un mando (demanda) es una respuesta que se refuerza con una consecuencia determinada. Por ejemplo, si un niño tiene hambre (no ha desayunado y son las 12:00 de la mañana) recibir una galleta de su padre refuerza que pida <<dame una galleta>>, es entonces cuando se ha producido el mando. Por tanto, ante una condición de privación (llevar varias horas sin comer), recibir la galleta del escucha (el padre) refuerza que el hablante (el niño) pida la galleta. 

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Las formas del mando pueden ser muy diversas, así como más o menos deseables: una palabra (galleta), una frase (papá, dame una galleta por favor), señalar la galleta, entregar el pictograma de una galleta o, incluso, una rabieta. Todas estas formas distintas especifican el reforzador que será proporcionado por el escucha. Hay que tener en cuenta que la forma en sí misma no determina que una respuesta sea un mando, sino el efecto en el escucha y las condiciones bajo las cuales se emite (operaciones motivacionales). 

Por ejemplo, si un alumno tiene sed (está privado de agua) y recibir agua del escucha refuerza que diga <<agua, por favor>>, entonces se ha producido el mando. En lugar de afrontar la dificultad de conseguir el agua, el niño <<utiliza>> conducta de hablante para hacer que el escucha medie en su ambiente. (Greer y Ross, 2014)

En nuestro trabajo diario con los niños es importante la enseñanza de mandos para que aprendan a pedir lo que necesitan y quieren, teniendo siempre en cuenta las condiciones motivacionales y la consecuencias apropiadas para su correcta enseñanza. Esto es importante, ya que tanto las condiciones motivacionales como las consecuencias varían en función de la operante verbal. 

Por ejemplo, un niño puede emitir una palabra como mando ("leche") bajo condiciones de privación, así que la emisión de "leche" resulta en la entrega de leche. Pero el niño no puede usar esa misma forma ("leche") bajo condiciones de tacto (la emisión de la palabra en la presencia de leche cuando el reforzamiento es social u otro tipo de reforzamiento generalizado). (Greer y Keohane, 2009 *traducido). 

 


Referencias bibliográficas:  

Cooper, J.O, Heron, T.E. y Heward, H.L. (2014). Applied behavior analysis. Pearson New International Edition. 

Greer, R. Douglas y Keohane, Dolleen-Day. (2009). The evolution of verbal behavior in children. The Journal of Speech and Language Pathology - Applied Behavior Analysis, Vol.4, No. 1, 10-39.

Greer, R. Douglas y Ross, Denise E. (2014). Análisis de la conducta verbal: Cómo inducir y expandir las capacidades verbales en niños con retrasos en el lenguaje. Grupo 5. 

Skinner, B.F. (1957, traducción 1981). Conducta verbal. Editorial Trillas.