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Toda intervención debe comenzar con un proceso de evaluación que establezca tanto las potencialidades como las áreas a desarrollar de los alumnos. La evaluación determina un punto de partida contextual o línea de base y nos aporta una información clave para el diseño de las intervenciones. Los programas analíticos conductuales establecen evaluaciones:

  • Antes de comenzar la intervención o línea de base.
  • A corto plazo: Durante la propia intervención y desde el análisis de los datos obtenidos durante las sesiones de enseñanza- aprendizaje.
  • A medio-largo plazo: Comparación de resultados obtenidos con respecto la línea base, para determinar la eficacia del programa.
Existen diferentes tipos de Evaluaciones, dependiendo de los objetivos a conseguir:

  1. Valoraciones centradas en el Diagnóstico: Uso de herramientas y pruebas estandarizadas para la emisión de juicios clínicos. No forma parte del área de interés del análisis del comportamiento pero es una demanda frecuente y muchas veces necesaria para el comienzo de la intervención.
  2. Valoraciones Conductuales, centradas en la intervención:
    • Evaluación Conductual Funcional: Sirve para determinar las habilidades y competencias de los alumnos (incluyen habilidades verbales y no verbales, académicas y cognitivas, psicomotoras, sociales, autonomía y habilidades del autocuidado).
    • Análisis Funcional de la conducta: La evaluación de las variables que controlan un comportamiento, nos permite diseñar los Tratamientos. Esto puede requerir de entrevistas, cuestionarios, registros ABC y análisis Funcional.
    • Evaluaciones Ecológicas: Observación sistemática de comportamientos en el contexto natural.
    • Evaluación de preferencias y Reforzadores: Determinar las preferencias de los alumnos es fundamental para la captación de atención y motivación.